Pacifismo y videojuegos

Pacifismo y videojuegos

El tema de la violencia es pan de cada día en la industria de los videojuegos. Si bien este concepto no es ninguna novedad, lo que antes solo era un montón de píxeles teñidos de rojo, ahora se han convertido en verdaderas escenas dignas de las secciones de crónica roja en algún noticiero amarillista. Poco a poco la violencia se ha vuelto algo cada vez más recurrente en las más grandes producciones de ocio electrónico, y en muchos casos forman parte integral de sus mecánicas de juego.

Pero a la par del crecimiento de la violencia en los videojuegos, también su complejidad y variedad se han incrementado, planteándole al jugador varias alternativas posibles al momento de resolver un conflicto puntual. No solo se trata de volar en mil pedazos a todo lo que se atraviese en nuestro camino, sino que también es posible recurrir a otro tipo de estrategias para conseguir un mismo objetivo, más allá de llenar de plomo a cualquier criatura que sale al paso.

Partiendo de este punto, una gran cantidad de jugadores han optado por renegar de las insistentes prácticas violentas presentes en la mayoría de videojuegos. El tratamiento que tiene el tema de la violencia es excesivamente utilitario, y rara vez el jugador sufre las consecuencias de haber aniquilado a una población entera, sobreentendiéndose que es el método más idóneo y práctico para la resolución de conflictos. La postura de estos usuarios es la de encontrar una realidad diferente, y que sea un desafío y una experiencia refrescante para quien se embarca en esta modalidad de juego.

Pacifismo y videojuegos

De aquí proviene justamente esta ola de “jugadores pacifistas” que han optado por buscar alternativas no violentas para enfrentar el juego de turno. Sus motivaciones pueden ser muy variadas, desde buscar un reto mucho más exigente, irse en contra de las reglas establecidas o simplemente probar que es posible encontrar soluciones alternativas incluso en los juegos menos pensados. Es interesante ver que muchos juegos recientes promueven la no violencia en forma de recompensas para el jugador. Títulos como Mirror’s Edge, Skyrim, Deus Ex: Human Revolution, Metro 2033 o Mass Effect, por citar algunos, ofrecen premios a aquellos que opten por salirse del patrón usual de comportamiento y busquen otro tipo de experiencia de juego.

Un personaje que adquirió mucha notoriedad en meses recientes es conocido como Félix, el monje pacífico (Felix the Peaceful Monk), creado dentro del universo de Skyrim por el jugador conocido como West Side Luigi. El objetivo al crear dicho personaje fue el de enfrentar la aventura que plantea el título, pero bajo la filosofía de negarse a matar. Gracias a los videos que postea en su cuenta de YouTube, es posible acercarse a las técnicas y estrategias que emplea el jugador para avanzar en la trama sin tener que incurrir en el asesinato de otros seres.

Siguiendo el ejemplo de Mullins, otros usuarios también se han animado a replicar este comportamiento en diversos títulos que difícilmente podrían ser vistos como pacíficos o no violentos. Un interesante giro a este comportamiento se presenta en el shooter en primera persona Battlefield 3, que es el ejemplo perfecto de título en el que lo más importante es asesinar al enemigo. Yéndose en contra de este principio, muchos jugadores han optado por revivir enemigos en lugar de asesinarlos. Dicha maniobra es posible de realizar gracias a un desfibrilador, que permite a los jugadores revivir a los caídos en batalla.

Al hacer este cambio de paradigma, es inevitable que la forma de jugar y el comportamiento del jugador también cambien. Lo que antes se resolvía con un disparo o con un duelo a muerte, ahora deberá resolverse empleando otro tipo de estrategias. Y esa es quizás la mayor motivación para quien decide convertirse en pacifista: el hecho de entender y disfrutar el videojuego desde una perspectiva totalmente diferente. Si bien puede existir cierta motivación moralista, es este factor de experimentación y de cambio de reglas lo que termina convenciendo a ciertos jugadores, pensando también en las respectivas recompensas a manera de logros y trofeos.

El hecho de que muchos jugadores hayan decidido emplear este enfoque también dice mucho sobre la naturaleza misma de los videojuegos. Si partimos de la premisa de que muchos de estos títulos fueron desarrollados y construidos con la violencia como actor principal, resulta sorprendente la capacidad de los usuarios para apropiarse del juego y llevarlo en la dirección que prefieran explorar, dirección que muchas veces resulta novedosa incluso para sus propios creadores. A pesar de que el enfoque violento sigue siendo el elemento por defecto, muchos títulos adquieren una nueva dimensión al jugarlos con este principio en mente. Dicho todo esto y ya para cerrar este ejercicio de razonamiento, les dejo con la siguiente interrogante: ¿se animarían a convertirse en pacifistas para pasarse algún juego de su preferencia?

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7 Comentarios

  1. Lo de ser pacifista no me va mucho porque el juego pierde su componente de acción y al fin y al cabo uno juega por evadirse y divertirse, pero supongo que es más por la cuestión de reto y poner a prueba las mecánicas del juego que otra cosa, porque está claro que jugando así es como estar jugando a otro juego totalmente distinto.

    Lo que si me pasa es que en general no puedo ser malo en los videojuegos en que te ofrecen la oportunidad de elegir y afecta en la moralidad, es decir, si me pones un Contra voy a aniquilar a todo aquel que se ponga por delante sin pestañear (muy bueno el vídeo de Contra xD), pero en un juego donde puedo elegir matar o no matar en personajes que no sean necesarios, moralmente me cuesta elegir la opción de ser malo a no ser que sea necesario para lograr algo, por mucho que se trate de un juego no me tomo a la ligera estas decisiones.

    • Yo creo que precisamente eso es lo interesante de un videojuego, que te provea de las herramientas necesarias para tener una experiencia que se asemeje a tu estilo de juego. Y por eso es importante rescatar a algunos interesantes ejemplos de cómo lograr que sea el jugador quien decida como encarar la aventura, en lugar de encarrilarte en una u otra dirección.

      Lo que quise demostrar con el video de Contra, que me encantó desde que lo vi, es que virtualmente casi todos los juegos te permiten hacer un “pacifist run”, de ahí a que te puedas acabar el juego usando esta técnica es otra cosa. Pero es bueno saber que tenemos latente esa posibilidad que muchas veces pasamos por alto y que se puede convertir en un reto exigente para quien lo juega.

    • Hola xcool, bienvenido al blog.

      Como le decía a Roy, me parece muy bien que ahora más que nunca los desarrolladores se preocupen por ofrecer un amplio abanico de opciones al jugador. Incluso para alguien que siempre se pasa los juegos usando la violencia extrema, encarar el mismo título pero como pacifista se convierte en un buen reto a superar. Es una forma de salirse del patrón usual para buscar soluciones alternativas.

      Gracias por pasarte y comentar, un saludo.

  2. Incaaa.. chévere nota.. si es bacán tener la opción de tomar la decisión de matar a lo loco o ser estratégico pero ese juego del monje si está bien aburrido y badea jaja opciones como la del friendship de mortal kombat también valen destacar.

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